Entrevista a Patricia Diego
Profesora de Producción de Ficción... y mi asesora (importante)
Entro en el despacho con una
sonrisa.
-
Hola Patricia.
-
Hola – me responde sonriendo igualmente - A ver cómo hacemos
esto...
Se ríe. Yo estoy algo nerviosa, pero consigo controlarme. Al
fin y al cabo, ya he estado en este despacho antes y la persona que tengo
delante de mí es muy agradable.
-
No te preocupes, son muy poquitas preguntas. No se me ocurrían
demasiadas y, además, tenemos poco tiempo. ¿Quieres que te las lea primero?
-
Sí, por favor. Así puedo pensar un poco las respuestas.
Patricia se sienta detrás de su mesa. Yo desdoblo la hoja
con las preguntas y se las voy leyendo una por una.
- -¿Cuántos años llevas dando clase? – ella se queda pensativa,
pero con un gesto de la cabeza me indica que siga leyéndolas. - ¿Empezaste aquí
por algún motivo especial? ¿Siempre te interesó la producción o también algún
otro ámbito? ¿Alguna vez te planteaste no ser profesora de universidad? ¿Cómo
definirías un buen ambiente universitario? ¿Y cómo definirías un buen modo de
dar clase?
Cuando termino, Patricia resopla.
-
Vale...
Sonrío. Le dejo un tiempo para que se piense las respuestas
y, cuando está lista, me vuelvo una estudiante penosa de periodismo.
-
¿Cuánto tiempo llevas dando clase en la universidad?
-
Pues llevo dando clase quince años
-
O sea, desde el... – empiezo a hacer cálculo mental.
-
Desde el noventa y siente – me dice ella – primero de ayudante
y luego ya de doctora desde el 2004
-
¿Y empezaste aquí por algún motivo especial?
-
Creo que te voy a responder a varias preguntas a la vez...
Nunca me planteé en absoluto ser profesora de universidad – me dice riendo
suavemente. – Cuando estaba en tercero me gustó mucho el ámbito de la
producción y me metí de alumna interna en el departamento, me gustó mucho
investigar sobre el tema y en cuarto curso el profesor Alex Pardo me propuso hacer
una tesis sobre series de televisión. A mí me gusta mucho el tema de las
series, más que cualquier otro ámbito quizá más académico como el cine. Y dije
que sí, un poco inconscientemente porque no sabía lo que me esperaba. Así que
hice la tesis... y hasta hoy. Me encantó. La tesis me llevó varios años, tuve
que salir a la industria a investigar porque me di cuenta de que el proceso de
producción era imposible estudiarlo sin vivirlo. Estuve investigando y luego
vine aquí y terminé mi tesis. Pero te puedo asegurar que cuando estaba sentada
en el aula nunca me planteé que iba a acabar dando clase en el mismo sitio en
el que había estudiado. En mi vida. Porque aparte no soy de Pamplona y no me
planteé nunca quedarme aquí.

-
Vaya... Pues... Creo que me has contestado a cuatro preguntas
a la vez.
Nos reímos.
-
Y luego creo que me has preguntado cómo se da bien clase, ¿no?
-
Sí - asiento.
-
Bueno, lo más importante es saber mucho de lo que estás
hablando. Investigar , conocer muy bien tu materia, tu temática, actualizar los
ejemplos, tener tiempo para investigar y escribir artículos etcétera... Y eso
es algo que el alumno lo percibe. Y luego ya entramos en otros temas como el
ser ordenado. Hay gente que sabe mucho y no sabe explicar, por lo que es
importante ser claro y ordenado. Yo no sé si lo consigo del todo, pero lo
estamos trabajando.
Levanta las cejas y se ríe.
-
¿Y cómo definirías un buen ambiente universitario?
Ladea la cabeza, estira las comisuras de la boca y se apoya
en el respaldo de la silla.
-
Pues hombre... No sé...
Creo que es la primera pregunta cuya respuesta no tiene muy
clara, así que intento ayudarla.
-
Por ejemplo, algún cambio que se haya sucedido desde que eras
estudiante a ahora que eres profesora... Habrá habido muchísimo, digo yo, ¿no?
Patricia vuelve a incorporarse.
-
Bueno, por parte del alumno, saber que ya no está en un
instituto o un colegio, ya no es ese ambiente de seguimiento absoluto, de dónde
entra, dónde sale, qué estudia, qué hace... Es un ambiente más libre en el que
el alumno asume realmente su responsabilidad; de estudio, de organización... Y
esa libertad es muy buena para el alumno, porque eso le hace ser más consciente
de su propia responsabilidad para con las cosas.
-
También es cierto – añado yo – que la universidad te da muchas
posibilidades de, por ejemplo, asistir a seminarios ajenos a tu carrera, ir a
charlas, apuntarte a grupos o certámenes...
-
Sí, te permite...
-
¡Ah! – la interrumpo de repente.
-
¿Qué pasa?
-
Se me ha parado la grabadora.
Miro asustada la pantalla del
móvil esperando que se haya grabado gran parte de la conversación, y entonces
la vuelvo a poner en marcha.
-
Perdón – me disculpo.
-
No pasa nada.
Me callo para que pueda seguir
contestando la pregunta
-
Es cierto que la universidad, en ese aspecto, te permite
crearte tu propio currículum, y cada alumno puede elegir cómo llenarlo, hay un mundo
de posibilidades: optativas, libre elección, seminarios o con dobles grados.
-
Muy bien. Pues no sé, si quieres añadir alguna cosa más – la
invito, sonriendo.
-
Pues no, nada más. Espero que luego esto lo cortes, hagas un
corta y pega o lo edites y pongas lo más esencial, que he titubeado mucho.
-
No te preocupes.
-
¿Y las fotos dónde quieres hacerlas? ¿Aquí mismo?
-
Sí, podemos hacerlas aquí.
Empiezo a sacar la cámara de la
funda mientras Patricia se retoca el pelo.
-
Tú mira la luz y esas cosas...
-
Sí – digo mientras quitó la tapa al objetivo. – Lo bueno –o lo
malo, depende- es que entra luz natural, entonces yo creo que en cuanto a eso
no hay problema.
-
¿Tienes cámara de estas buenas?
-
Sí, sí – le respondo con una sonrisa, y enseñando mi Nikon
D3100.
Patricia la mira y luego me mira
a mí.
-
Bueno, pues tú dime cómo quieres que me ponga.
-
Hacemos un poco de todo. Luego te las mando.
-
Sí, mándamelas – Patricia vuelve a tocarse el pelo.
Miro a través del visor.
-
No soy fotógrafa profesional, pero haré lo que pueda – bromeo.
-
Ni yo una modelo profesional – ella me sigue la broma.
Veo que sigue tocándose el pelo,
sujetándoselo detrás de la oreja, y que gira la cabeza hacia ambos lados.
-
¿Tienes algún lado bueno? – le pregunto.
Gira la cabeza hacia su derecha y
me enseña el lado izquierdo.
-
Este – responde riendo. – Como Julio Iglesias
-
Todos tenemos “el lado bueno”. – Yo también me río.
Y saco la primera foto.