Bien, vale, esto ocurrió hace años. Desde entonces, nos vamos alternando, ya que mi madre y mi hermano prefieren la paella de pescado y mi padre y yo la de carne. Y no sé si fue la fortuna, la suerte o alguna extraña alineación de planetas la que hizo que mi padre decidiera preparar paella de carne la semana pasada.
Ingredientes para cuatro personas:
- Arroz (unas dos tazas de café grandes)
- Muslos de pollo (uno o dos por cabeza, o más si sois unos gordos)
- Salchichas frescas
- Carne de cerdo (a ojo)
- Pimiento rojo, cebolla, zanahoria y guisantes (o basicamente las verduras con las que os de la gana condimentar el arroz)
- Aceite oliva virgen extra (¡Ah, no! Que esto no es la Cocina de Karlos Arguiñano. Podéis usar el aceite que os de la gana)
- Sal (mejor poca que es mala para el colesterol)
Lo primero es poner a calentar el aceite en la cazuela más grande que tengáis, picar las verduras, cortar la carne y echarle sal a esta última. Después, cuando el aceite está ya caliente, freír primero los muslos de pollo, que es lo que más tarda, y después el cerdo y las salchichas. Cuando estén ya medio hechos, sacarlos a un plato con la ayuda de una espumadera para freír en el mismo aceite las verduras, a las que añades sal mientras se cocinan. Este truco hace que absorban el sabor de la carne en el aceite.
Cuando las verduras estén listas, medir el arroz y echarlo a la cazuela. Después añadir dos o tres tazas de agua. Por raro que parezca, mi padre lo hace al revés de todo pronóstico. Bueno, yo solo sé hacer arroz normal y pongo primero el agua y luego el arroz, y quizás en todas las paellas se haga al revés. Ni idea.
Después de esto, dejar la paella al fuego durante unos diez o quince minutos para que el agua hierva y el arroz se haga.
Receta ofrecida por Pedro Huarte (a.k.a: mi padre)
Nora.
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