Sunday, September 9, 2012
Hierro y luz
Cojo mi Nikon D3100 -bueno, en realidad no es mía, es de mi mejor amigo, pero yo tengo el mismo modelo aunque no está disponible esta semana- y, echando de menos una correa para colgármela por el cuello, me enfrento a la estatua. La contemplo.
- Parece unas tenazas
- Sí, ¿verdad? Yo he pensado lo mismo.
- O el número diez.
Saco la primera foto. Normal. La escultura entera. Sale oscura. No pasa nada, es solo una prueba y la cámara no está en automático.
- Qué pena que esté llena de graffitis
Rodeo la escultura, buscando algún plano bonito o interesante. Me gustan los contrapicados. Molan.
- Mi vecino se apellida Aizkorbe
Saco otra foto. Horrible, demasiado iluminada. Además, está muy borrosa. Es por que el enfoque y el zoom están en manual. Mi amigo me lo explica mientras yo contemplo la cámara confusa. ¿Esas dos cosas no iban siempre unidas?
- Anda, trae la cámara y ponla en automático
- ¡Qué dices! Vamos a toquetearla un poco
Mi amigo corrige la cámara. Yo no sé hacerlo. Mi tentación es ponerla en automático. Cierra diafragma, abre obturador, velocidad más lenta... ¿Eing? No entiendo nada. El caso es que saco la foto y sale bien. Me emociono y hago un contrapicado. Error.
- Me ha salido oscura por el sol
- Hace un día muy bonito pero la luz es un problema
Mi amigo vuelve a toquetear la cámara. Yo también quiero aprender. Saco unas pocas fotos más. La iluminación mejora. La escultura se recorta contra la hierba, el Edificio Singular, el cielo azul, y los árboles que a su vez se recortan contra este. El sol se esconde tras el hierro. Mi amigo me observa apoyado en su trípode. Finalmente, le devuelvo la Nikon.
- ¡Qué calor!
- El cielo está precioso
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